lenna 2009-04-26T22:52:54+00:00
This is an Atom syndication feed. It is intended to be viewed in a news aggregator or syndicated to another site. Please visit the Atom Project for more information.
Moda y Belleza the-shaker: that blog/flickr/multimedia-aggregator kind of thing lenna http://s3.amazonaws.com/lcp/lenna/f/4a756bad9ed2abee90aba0618ebe2b2f.jpg http://lenna.lacoctelera.net/post/2009/04/26/si-me-muero Si no me muero... 2009-04-26T22:52:54+00:00 2009-12-17T06:52:55+00:00 <p> </p> <p>Extiendo mi mano, tanteando en la penumbra, para ver que puedo encontrar. Aguzo el oído para ver que puedo oír. Silencio. Voy paseando por la reducida estancia, intranquilo. Para colmo de males soy claustrofóbico. Estar en espacios reducidos me agobia. Y, sin embargo aquí me tenéis: muerto de miedo en un habitáculo de 2 por 3 metros. En la oscuridad y sin poder salir.</p> <p>En condiciones normales estaría agobiado. Pero, cuando se está sumido en la penumbra no parece que el espacio sea tan pequeño. Sensaciones, todo es relativo.</p> <p>He de pensar la manera de salir de aquí.</p> <p>- ¿Hola?, ¿hay alguien ahí?</p> <p>...Silencio absoluto.</p> <p>- ¿PUEDE OÍRME ALGUIEN?</p> <p>Nadie me oye, quizá es que no quieren oírme, pero, ¿qué más da? Lo importante es que no voy a poder salir de aquí.</p> <p>Me acomodo como puedo en el suelo. Y dejo que pase el tiempo. Minuto a minuto, segundo a segundo...</p> <p>Tan sólo puedo esperar, he probado de todo. Las paredes, las he golpeado una y otra vez, con mis puños, sin obtener resultados. Al parecer, nadie escucha mis gritos...</p> <p>Después de bastante tiempo de intentar de todo sin éxito alguno, me rindo. Afónico y agotado. Intento dejarme caer al suelo cuan largo soy, pero cuando la mitad de mi cuerpo ya reposa, la otra parte choca violentamente con una de las cuatro paredes que me mantienen preso, recordándome así lo pequeño que es el espacio donde me encuentro.</p> <p>Me siento como un insecto al que un niño ha metido en un bote para observarlo cuando le venga en gana. La única diferencia es que el animal tiene luz, yo no. El bichito tiene a quien le dé de comer, además el bote está dotado de unos agujeros para que el insecto en cuestión pueda respirar...yo tarde o temprano moriré de inanición, sino la palmo antes por falta de oxígeno.</p> <p>La verdad es que no era esta la muerte que tenía planeada. Me hubiera gustado morir durmiendo, para no sentir dolor, pero eso es lo que todo el mundo busca ¿no? También es cierto que no tenía pensado morir de tan joven. Como bien dice mi abuelo, tengo toda la vida por delante. Estirar la pata precisamente ahora no entraba en mis planes. Pero, ¿qué se le va a hacer? Todo en esta vida tiende a ser así de imprevisible.</p> <p>Si me muero, el mundo se perderá al magnífico arquitecto que tenía pensado ser. Los esplendorosos edificios que hubiera podido diseñar no existirán jamás. Mis planes de futuro hechos trizas por capricho de la  existencia.</p> <p>No creo que haya una divinidad superior que vaya a hacerme resucitar ni nada parecido.  No creo que exista ni un cielo ni un infierno. Simplemente pienso que, cuando estiras la pata, se acabó lo que se daba, y punto. Lo siento por mi novia,  por mi madre, por mi padre, mi abuelo, primos, tíos, etc., que supongo que se preguntarán por qué a mis catorce años he exhalado el último suspiro tan joven y aquí...una muerte patética.</p> <p>Me aburro, prácticamente llevo aquí un siglo. Planear mi muerte ha sido divertido, aunque sea verdad que me vaya a morir de un momento a otro. Mi madre siempre dice que soy demasiado dramático.  Pero esta vez el adjetivo no encaja.</p> <p>Siento que el aire me falta. No puedo respirar. Es como si el oxígeno que hay en el ambiente se resistiera a dejar que lo utilizase para vivir. Me muero de verdad, siento que la vida se me escapa. Como cuando coges agua y se te escurre entre las manos.</p> <p>-¡Mamá! Sácame de aquí.- sollozo- Dios mío, te prometo que si no me muero sacaré al perro todos los días; si no me muero haré los deberes y estudiaré mucho más; si no me muero seré la bondad en persona; si no me muero te juro que no le pediré más dinero a mis padres los fines de semana; si no me muero dejaré de ser tan egoísta; si no me muero...</p> <p>Intento controlarme viendo la cara que pondría mi hermano al verme lloriquear de semejante manera. Me diría que soy un pringado además de que él se hubiera enfrentado con valor a la muerte. ¡Si claro! Menos lobos caperucita, ya me gustaría a mí verlo en una situación parecida.</p> <p>El pánico vuelve a mí de nuevo y, en un último intento de salir de aquí golpeo de nuevo las paredes al tiempo que grito:</p> <p>- ¡¡¡¡SOCORRO!!!!</p> <p>A mis chillidos se suman lágrimas. Lágrimas de miedo porque no quiero que mi ataúd sea algo tan frío y negro.</p> <p>Al cabo de unos instantes oigo voces, por fin. Mi salvación.</p> <p>- Chico, ¿está bien?</p> <p>Después de un débil "si" por mi parte, una voz me dice que no me preocupe, que me sacarán de aquí dentro de unos minutos.</p> <p>Veinte minutos más tarde me reúno con mi madre y mi hermano vivito y coleando. Nada más verlos, corro a darles un abrazo.</p> <p>- Que mal lo he pasado.</p> <p>Mi madre se echa a reír al tiempo que me acaricia el pelo.</p> <p>- Pero Carlos, si has estado encerrado diez minutos escasos. Tranquilízate, siempre tan dramático, por Dios.-me dice.</p> <p>- Pareces tonto, ¿quieres no ponerte así?- mi hermano es así de sensible.</p> <p>- A mí, me parecieron siglos - susurro - creí que me moría.</p> <p>Una mueca de fastidio asoma en el rosto de mi hermano. "Qué imbécil eres" dice su cara.</p> <p>Mi madre ríe de nuevo.</p> <p>- Los jóvenes de hoy en día os aburrís con todo. Diez minutos sin hacer nada y ya se acaba el mundo.  </p> <p>Instantes después, admito que la situación es bastante ridícula. Tal vez si sea un poco teatrero de más.</p> <p>A pesar de lo patético que fue aquel episodio del ascensor,  desde entonces subo siempre por las escaleras, ¿quién sabe lo que puede pasar?</p> <p> </p> <p> </p> <p> </p> lenna http://s3.amazonaws.com/lcp/lenna/f/4a756bad9ed2abee90aba0618ebe2b2f.jpg http://lenna.lacoctelera.net/post/2009/04/26/tu 2009-04-26T22:51:16+00:00 2009-04-27T17:12:53+00:00 <p> </p> <p>Te veo mal. Tu cara, pálida como la de un muerto, refleja una profunda tristeza. Tus ojos están cansados de llorar, tanto, que unas ojeras violáceas te marcan el rostro. Tienes los pómulos hundidos. El cabello, antes tan brillante, te cae lacio y sin vida sobre los hombros. Te miras las manos y compruebas que no tienen nada que ver con las de Lara. Mientras que sus dedos son bonitos, los tuyos están deformados de tanto utilizarlos para vomitar. Tus uñas están roídas hasta la médula, pues estás tan nerviosa...</p> <p>Tan nerviosa, porque te sientes culpable al comer; tan nerviosa porque estás deseando provocarte arcadas para no sentirte hinchada; tan nerviosa porque te han ingresado en el hospital...</p> <p>Tu peor y mejor amiga, dependiendo de los resultados que te dé, es la báscula. Si pierdes algunos kilos, incluso gramos, suspiras aliviada. Pero, si por el contrario, ganas un solo gramo, tal es tu ansiedad, que te deprimes y te encierras en tu habitación, como si el mundo tuviera la culpa.</p> <p>Mientras te miro, intento ver más allá de lo que tú piensas, e intento ver lo que los demás dicen que ven. Un esqueleto, en vez de un cuerpo. Al fin, tras mirarte desde todos los ángulos posibles, lo veo.</p> <p>Veo lo que ven todos. Veo que tus rótulas sobresalen de forma antinatural Veo la semejanza de tus dedos con las patitas de las arañas. Veo, veo...lo veo todo. Y, sin embargo, no tengo el valor suficiente para enfrentarme a ello.</p> <p>La piel morena que antaño te caracterizaba ha sido sustituida por una tez que simula el blanco más blanco. Ya ni tan siquiera puedes pellizcarte la piel, pues no te queda piel que pellizcar.</p> <p>Y pensar que todo comenzó aquella tarde de verano. Pesabas cuarenta y ocho kilos. Un peso normal, como el de todas las chicas de tu edad. Si me hubiesen dicho entonces en qué te ibas a convertir, no lo hubiese creído. Me habría echado a reír. Una chica como tú, no podía caer en semejante trampa. Y, sin embargo...aquí estás.</p> <p>El principio de esta historia lo marcan dos ojos verdes. Dos ojazos que atraían las miradas de todas las chicas por allí por donde iban. Tú, como era de esperar, no ibas a ser una excepción. Quedaste embrujada en cuanto esos ojos se encontraron con los tuyos. Ojos azules y ojos verdes. Cielo y tierra.</p> <p>No mereció la pena: por aquella maldita mirada cruzaste océanos y mares; por aquellos ojos, que te desarmaban con sólo mirarte, lloraste más de una vez; por sentir el sabor de sus labios eras capaz de morir.  </p> <p>Te miro y me pregunto, ¿qué hiciste? Arrojaste tu vida por la borda tan sólo por él...tan sólo por él. Es cierto que era bastante atractivo. Venía de buena familia, era encantador con tus padres, el dinero no le faltaba, tenía amigos, era popular...y  también fingía amarte, lo hacía bien. Tanto, que ni siquiera te diste cuenta. Tú, que siempre fuiste la que tenía los pies sobre la tierra. La responsable, la que estaba en sus cabales, ¿de verdad valió la pena cambiar tanto por alguien? Por alguien, que luego, después de haberte arrastrado hasta un pozo sin fondo, te susurró al oído que no te amaba.</p> <p>Pobrecita, recuerdo tu dolor, aquel día fue el más negro y oscuro de todos los que tú habías pasado. Le diste tanto... lo único que te ofreció cuando te vio en este estado fueron tres palabras, siete letras, nueve caracteres... (No te amo). Te abandonó.</p> <p>Cambiaste para que se fijara en ti. Te mutilaste a ti misma. Él te pidió salir, cierto. Pero tan sólo lo hizo...ni tan siquiera entiendo sus motivos. Si dijese que fue para divertirse sería demasiado cruel, y si alegase que fue porque le gustabas, ¿por qué te dejó entonces? Tal vez cuando te vio más delgada se sintió atraído por ti, y cuando reparó en que cada vez tenías peor aspecto, en que cada vez se te notaban más los huesos...quizás se asustó. Quizás comprendió que la broma había llegado demasiado lejos, que no se puede jugar con los sentimientos y el bienestar de una persona.</p> <p>Llevas semanas, meses, aquí. Te aseguro que comprendo tu deseo de marcharte. Y tras recapitular la historia entera después de tanto tiempo, comprendo. Los médicos antes me parecían completos paranoicos respecto a tu físico y ahora veo de qué se preocupan. Ahora veo que realmente ese estúpido chulito de barrio podía haberte matado.</p> <p>Comienzo a llorar y llorar. Me ahogo en un mar que constituyen mis propias lágrimas. Ahora mismo pienso que eres tonta, que te vas a morir. Pienso que la gente tiene razón, y que eres toda huesos. No vale la pena morir así. Te diría que eres la persona más tonta del universo. Pero sé que no me vas a entender, eres tan sólo un reflejo. Y también sé, que no puedo reprocharte nada, porque tú eres yo.</p> lenna http://s3.amazonaws.com/lcp/lenna/f/4a756bad9ed2abee90aba0618ebe2b2f.jpg http://lenna.lacoctelera.net/post/2009/04/26/desierto Desierto 2009-04-26T17:49:33+00:00 2009-04-27T17:13:22+00:00 <p><img class="imgdcha" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/lenna/myfiles/YA_NO_TE_ESPERO.jpg" alt="" /> </p> <p>Mi mirada la empañan lágrimas,  lágrimas de amor, lágrimas por ti. ¿Por qué tuviste que marcharte tan pronto? Me has dejado desvalida en medio de un mundo cruel. Te he llorado toda la semana, pero aún me queda toda una vida para echarte de menos. Toda una vida sin ti. Vaya por donde vaya, a mi alrededor tan sólo encuentro dolor y tus recuerdos me ciegan. Me siento totalmente incomprendida y alejada de todos los seres humanos. Estoy como en un desierto, en el que todos y cada uno de los granos de arena son  la felicidad y la ayuda que me proporcionaste, infinitos. El Sol me quema la piel impasible, ese es tu recuerdo que me hace daño en el alma. Las montañas de dunas me hacen añorar tu cuerpo, que recorrí mil y una veces antes de que te fueras. Necesito agua, tengo sed, pero en el desierto no existe fuente alguna. El agua es un símil a ti, te necesito pero no estás conmigo. Y yo muero lentamente, me arrastro por las dunas suplicando clemencia. Mi cuerpo arde, enfermo de amor. Me mareo y caigo, por culpa de la insolación, por culpa de tu recuerdo. El suelo ya no se mantiene firme, se bambolea y no me deja ponerme en pie. De repente te veo, estás ahí, en medio de las dunas, con los brazos abiertos, esperándome. Te quiero, te quiero, te quiero. Echo a correr hacia ti, con lágrimas en los ojos intento abrazarte. Pero te has ido, ¡no te vayas, te necesito! Nunca has estado ahí, ¿verdad? Un maldito espejismo. Caigo al suelo de nuevo, desesperada. Mis lágrimas me ahogan, la piel me escuece, tu cuerpo de arena quiere atraparme, y la sed no me deja respirar. Quiero morir, reunirme contigo ahí arriba. Pero no tengo valor para matarme, la muerte me da miedo. Sollozando le pregunto al aire que por qué, pero no me responde. Hay muchos tipos de desierto, y yo estoy encerrada en uno de amor y soledad por ti, ¿Por qué estás muerto? </p>